Liderazgo: No he venido a ser servido, sino para servir.

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Estuve revisando algunos textos (libros, revistas, apuntes) respecto del Liderazgo y todos coinciden en esto. El verdadero Líder es aquel que entiende que su pasión, su energía y sus competencias están al servicio de su equipo.

 

Si bien algunas personas parecieran tener más aptitudes para liderar, por sus personalidades más extravertidas, es importante saber que un líder no nace, se hace. Que usted sea una persona retraída no lo descalifica para ser líder en absoluto. Se puede aprender, pero debe estar dispuesto a ser motivado, criticado, controlado y también liderado.

 

Entendiendo esto, ¿cómo puedo comenzar a mover los corazones de mi equipo?

 

  • Haga un rayado de cancha inicial: Que su equipo sepa qué espera de ellos, pero también qué pueden esperar de usted. Cuáles son sus valores y principios, cuáles son sus metas y cómo piensa que ellos pueden hacerlas realidad.
  • Déjelos hacer: Deje que se equivoquen. Es preferible que se equivoquen por hacer que por no hacer nada. Pero… supervise que las cosas se hagan. Si no lo hace, corre el riesgo de que las cosas no se hagan. Déjelos hacer, pero no se desentienda. La responsabilidad final siempre es del líder.
  • Conozca sus motivaciones y ayúdelos en el logro de sus objetivos: Preocúpese de conocer a su equipo en sus aspiraciones personales y profesionales. Qué quieren lograr u obtener y cuándo quieren hacerlo. Ayúdelos a planificarse coherentemente de acuerdo a sus objetivos. En la medida que usted se preocupa sinceramente de su gente, su organización se consolida.
  • Haga un listado de sus propios objetivos y selecciónelos de acuerdo a sus prioridades: Tenga claro qué es lo que usted quiere lograr u obtener y cuándo. Sueñe en grande, pero sea realista. Recuerde que todo requiere más esfuerzo que el normal, pero también todo lleva más tiempo de lo que uno cree.
  • Enséñele a su equipo a utilizar su agenda y a comprarse la idea de lograr sus metas. Quien no planifica, planifica su fracaso. Fíjese objetivos con día, fecha y hora. Y sea serio con ello. Un muy buen consejo es dividir sus planes en metas diarias, semanales y mensuales.
  • Enséñele a su gente a ser siempre receptivo y positivo. Abrase a los demás y acepte con altura de miras las sugerencias y críticas. Tómelas siempre como un aporte.
  • Exija la puntualidad. Una muy querida amiga dice que la puntualidad es un homenaje al amor. Y tiene razón. Amor por el otro, aprecio por su tiempo, respeto por su vida. Si usted no es puntual hoy, póngase manos a la obra. Siempre se puede comenzar de cero. Se lo digo con conocimiento de causa, porque he debido lidiar conmigo misma por esto. Que sea una meta diaria: “hoy seré puntual”.

 

Dicen los expertos que el mejor líder es aquel que hace todo antes que su gente, aquel que sabe lo que está pidiendo. Muchas veces deberá hacer cosas que otros no quieren hacer, pero un gran líder hace muy bien lo que le gusta y muy bien también lo que no le gusta. Rinde 100% en lo fácil y en lo difícil.

 

Usted puede mover los corazones de su equipo, créalo que es así. El éxito de un líder y de su organización sin duda que requiere talento, pero mucho más requiere entrega, disciplina y constancia.

 

Y el secreto, el gran secreto, está en el título de este artículo: “No he venido para ser servido, sino para servir”.

 

El líder exitoso entiende que su valor está en el servicio a su equipo con pasión y convicción. En su disposición a apoyarlos para lograr sus objetivos, con amor, confianza, respeto y, al mismo tiempo, rigurosidad.

 

El líder exitoso también sabe que debe apelar a la prudencia y a la perseverancia. No correr riesgos innecesarios y no desanimarse ante los fracasos. Por el contrario, entiende que el fracaso conduce al éxito, porque permite crecer; que las decisiones acertadas son fruto de la experiencia, experiencia que se adquiere en base a decisiones desacertadas.

 

Esa capacidad de reconocer sus caídas y levantarse una y otra vez, seguir adelante, fiel a sus valores y principios, es lo que sustenta la credibilidad del líder exitoso.

 

Por eso se dice que el líder no nace, se hace. Porque para ser el mejor líder no se requiere una gran personalidad. Se requiere carácter.

 

Qué mejor ejemplo que La Roja de Chile. Todos los chicos son talentosos, pero sólo han llegado a las grandes ligas los que han perseverado en su esfuerzo. Y en este camino, el DT Marcelo Bielsa sin duda que dejó huella en sus corazones.

 

Lo notable es que Marcelo Bielsa es descrito como alguien introvertido, de pocas palabras, quitado de bulla. Sin embargo, todos coinciden en su pasión por el fútbol, por su trabajo, y la dedicación con que lo hacía. Sus reglas claras y su disciplina.

 

De su primer discurso, cuando Mayne-Nicholls perdió las elecciones de la ANFP, me llamó la atención la siguiente afirmación: “Valoro, en el proyecto que participé, haber sido liderado por una conducción que despierta lo mejor del ser humano cuando ejerce esta labor”.

 

Nótense 3 conceptos claves de esa frase:

  1. Proyecto: objetivos claros, metas y estrategias, con planificación.
  2. Liderado: él siendo líder de la Roja, era liderado a su vez por el Presidente de la ANFP. Lo reconocía como autoridad.
  3. Que despierta lo mejor del ser humano: entre líneas del discurso se deduce confianza, respeto, respaldo a la gestión del liderado, posibilidades de aporte más allá de su ámbito particular.

 

Este es el legado de Marcelo Bielsa: Un liderazgo que hizo encauzó talentos, que los hizo vestir la Roja con pasión y sentido de equipo, y que vibraron desde el alma.