LIDERAZGO: Comunicación y Reconocimiento

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Definitivamente trabajar en equipo no es fácil. Simplemente porque la interacción con personas de diversas personalidades e historias de vida requiere de la buena voluntad y disposición de todos para comprender el punto de vista del otro y entender desde dónde mira cada situación que acontece.

Esta vez escribo desde mi experiencia personal como líder de equipo. De lo que he aprendido en cabeza ajena y de lo que he aprendido en carne propia.

Para comenzar, y por poco novedoso que suene, lo más importante es la absoluta Transparencia y Honestidad. Cuidar con esmero lo propio y lo ajeno, enfocando nuestras actividades a lo que es bueno para los demás y no sólo para uno mismo. Que cada integrante del equipo sepa qué puede esperar y qué no puede esperar de uno. Las personas necesitan saber qué terreno pisan para moverse con confianza y libertad.

Pero la Honestidad sin consecuencia o coherencia no es suficiente. Las personas no recuerdan tanto lo que uno dice como las actitudes que tenemos ante determinadas situaciones. Eso queda grabado a fuego para siempre.

Por eso no es lo mismo tener poder (ser Jefe) que Autoridad (ser Líder). El reconocimiento como líder sólo se obtiene por la vía del prestigio (ascendiente), el que implica necesariamente una conducta justa, honesta, generosa, prudente y razonada. Desde un coherente ejercicio en el tiempo.

Otro punto importante es la Comunicación. Pedir lo que corresponde, no lo que se quiere, y hacerlo con fundamento. Decir lo que se debe decir sin perder nunca de vista la prudencia y el respeto a los demás. Sólo así será  posible establecer los espacios de confianza necesarios para que de vuelta nos lleguen todas las consultas, inquietudes y propuestas que puedan surgir.

En muchas ocasiones damos por hecho que el resto del equipo sabe y comprende en qué está el líder o la Empresa en general, y cómo ellos participan o apoyan su gestión. Nunca dé por hecho que esto es así. El líder debe ocuparse (nótese la diferencia entre preocuparse y ocuparse) de que los integrantes de su equipo no se sientan “picadores de piedras”, sino “constructores de catedrales”.

Hacerles ver que todos, sin excepción, contribuyen al logro de los objetivos. Que no existen roles más o menos relevantes que otros. El éxito del esfuerzo “de todos” depende del compromiso de cada uno en dar lo mejor de sí en lo suyo.

Cuando el líder tiene el rol de “vocero de gobierno”, en particular respecto de temas clave o sensibles, es de suma relevancia hacer notar a su equipo este rol, en el sentido que probablemente deberá comunicar decisiones que no serán del agrado de todos y que dichas decisiones no necesariamente pueden reflejar su forma de pensar. Sin embargo, debe ser leal con la autoridad de la Empresa, por lo cual tampoco puede decir “yo no pensaba así, pero me dijeron que les informara de esto”. Aclarar este punto es esencial para evitar malos entendidos y que las personas no concentren en uno su desazón.

Nadie está libre de cometer errores, y esto es algo que el líder debe saber muy bien. Por lo mismo, si comete alguno, es preciso tener la Humildad suficiente para asumirlo, pedir perdón y volver a comenzar. Las personas no esperan de su líder perfección, sino madurez.

Evidentemente, el Reconocimiento a las personas debe ser un aspecto que el líder no puede soslayar. Todos necesitan sentirse valorados como personas y en su labor profesional. Agradecerles su esfuerzo y compromiso, hacerles saber que lo están haciendo bien o que pueden mejorar mucho más, preguntarles su opinión, apoyarlos en sus iniciativas. Nada más importante para cada uno que sentir que su líder lo respalda, y aún cuando pueda haberse equivocado, que su líder no lo condene, sino que le haga ver su error y lo ayude (o le dé la oportunidad) de repararlo.

En conclusión, el líder debe entender que su misión es estar al servicio de su equipo, cuidando su conducta siempre, para ser una verdadera guía y no una piedra de tropiezo. Y para lograrlo, tiene que fortalecer sus capacidades con el correcto ejercicio de la obediencia, la que templa el carácter, desarrolla la sencillez y permite la Comunicación (aprender a pedir e informar, pero también aprender a escuchar) y Reconocimiento, para tomar decisiones con justo discernimiento. Sólo así el líder tendrá la seguridad de que tanto él como su equipo están creciendo como individuos, y que también está sentando bases sólidas para lograr los objetivos que le son comunes a todos.