La Comunicación, un Estilo de Gestión.

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En un entorno cada día más globalizado y competitivo, la Comunicación, más que una simple herramienta de trabajo, ha debido transformarse en un Estilo de Gestión. Esto, dada la diversidad de personas y entidades que integran el entorno de cualquier organización, y la imperativa necesidad de alinear sus intereses con los objetivos del negocio.

Aquellas empresas que no han asumido la relevancia de contar con un Estilo de Gestión basado en la Comunicación corren, entre otros riesgos, el de fracasar en el logro de sus objetivos, limitando su capacidad de crecimiento, diversificación y proyección en el largo plazo.

Sin embargo, para que la Comunicación logre ser un Estilo de Trabajo, debe cumplir una característica fundamental: ser Efectiva. Esto significa que debe ir más allá de la simple emisión de un mensaje: debe asegurar que el receptor (o como dicen las teorías más modernas, el perceptor) realmente comprenda dicho mensaje en su forma y fondo.

Al interior de una Empresa, la efectividad de la comunicación contribuye significativamente a comprometer a los trabajadores con el futuro de la compañía, motivándolos a dar lo mejor de sí mismos y un poco más para el logro de los objetivos corporativos. Por otra parte, ayuda a la formación de verdaderos equipos de trabajo, mejorando el nivel de productividad y eficiencia en la gestión. ¿Por qué? Porque una comunicación efectiva garantiza el compromiso y la credibilidad.

Tan claro es el beneficio que reporta un estilo de trabajo basado en la Comunicación, que la Norma ISO 9001:2000 exige a la empresa disponer de procesos de comunicación interna apropiados, que permitan asegurar la eficacia en la gestión, de tal manera que cada colaborador tenga muy claro hacia dónde se está mirando, cómo se pretende alcanzar los desafíos impuestos y cómo contribuye él personalmente, principalmente como miembro de un equipo de trabajo, a la superación con creces de dichos desafíos.

En cuanto al Cliente, sus necesidades y expectativas son el punto de partida de cualquier gestión de la Empresa, por lo cual, como receptora o perceptora de sus requerimientos, la compañía es responsable de asegurar que ha comprendido a cabalidad sus requisitos explícitos e implícitos. Para ello, no basta con capacitar al personal de contacto en la toma de pedidos. Al mantenerlos motivados y comprometidos con la Empresa, toman un rol más activo en la relación con el Cliente, pues se ocupan de lograr con él una sintonía más fina y descubrir nuevas oportunidades de mejoramiento e incluso de negocios.

Pero un estilo de trabajo basado en la Comunicación no termina aquí. También considera otras partes interesadas de gran importancia como son los Proveedores y la Comunidad. Por lo mismo, las normas internacionales ISO 14000 (Gestión de Medio Ambiente) y OHSAS 18000 (Gestión de Seguridad y Salud Ocupacional), la incorporan como uno de sus requisitos fundamentales, ya que los proveedores son parte esencial de la cadena productiva y deben estar alineados con el objetivo final que se pretende lograr. El beneficio es claro: mayor eficiencia en la fabricación del producto (servicio), lo que muy probablemente se refleje en agilización de entrega y mejor resultado final para el Cliente.

La Comunidad también juega un rol fundamental, pues la organización no es un ente aislado, sino que con su actividad genera algún impacto en su entorno, que si es negativo es responsable de minimizarlo, ya sea por cambio en sus prácticas de gestión como por promover relaciones de mutuo beneficio con la Comunidad existente en dicho entorno, sea ésta autoridades públicas, colectividades, público objetivo relevante, entre otras. No menosprecie el efecto que la Comunidad tiene en el desarrollo y proyección de la Empresa, ya que hoy más que nunca hemos sido testigos de su poder de convocatoria, paralizando proyectos de miles y millones de dólares que hicieron caso omiso de ella en sus inicios, afectando significativamente su imagen corporativa y sus perspectivas futuras.

Por esta razón, la Comunicación debe ser un Estilo de Trabajo Organizacional, pues el éxito de  la empresa, su desarrollo sustentable y proyección en el largo plazo se fundamenta en su capacidad de motivar y comprometer a cada uno de los actores relevantes del medio en que se desempeña.